Un Peregrinaje Inolvidable ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏ ͏
Mission Talk

February 2026

 ENGLISH 

Un Peregrinaje Inolvidable

By Benjamin Feliz

 

Mi bendición comenzó mucho antes del viaje. Inició al recibir la invitación a ser parte de esta histórica convocatoria. Cuando vi la agenda y la lista de invitados, comencé a disfrutar de la jornada. Aunque intencionalmente se convocó un gran número de lideres pentecostales, fuimos bendecidos con la enriquecedora presencia de compañeros ministeriales de otras tradiciones y confesiones. Llegamos de todas partes de la Unión Americana y de varios países de América Latina. Todos expectantes y listos para recibir lo que Dios tenía para nosotros.

Los pasillos del hotel se llenaban de alegría con la llegada de cada grupo. Esos abrazos terapéuticos de hermanos y hermanas que se unían me aseguraban que esta no sería una semana más cargada con otro compromiso ministerial. La anticipación de crecía con el paso de los minutos.

Por fin, la cena de recepción, con cada detalle cubierto. Mesas coordinadas intencionalmente para facilitar diálogos intensos, sinceros y desafiantes. Unos coros pentecostales que nos recordaban quienes somos y de dónde venimos.

Los buses nos condujeron desde los hoteles hasta el Centro de Actividades donde nos esperaba un delicioso desayuno. En la mesa nos esperaba más confraternidad y diálogos inspiradores, seguido por instrucciones de lo que vendría a continuación. La primera parada: Visita al Legacy Museum.

Aunque había escuchado sobre el museo, nada me pudo preparar para ese momento. Debo confesar que he visitado muchos museos, incluyendo algunos del holocausto. Por alguna razón que va más allá de lo que puedo explicar, este peregrinaje quedará en mi memoria para siempre. Los seres humanos podemos olvidar detalles, fechas y eventos, pero nunca olvidamos lo que sentimos. Las caras de los compañeros de viaje me decían que estaban sintiendo lo mismo que yo. Procesar toda la información que recibimos nos cargó de tantos sentimientos que el profundo silencio era a veces la única respuesta adecuada. ¿Como es posible que esto haya sucedido?

“La esclavitud es uno de los fenómenos y episodios de la historia que jamás podré asimilar. No es el hecho de que un humano explote al otro. Creo que a eso ya nos hemos acostumbrado. Lo que es difícil de creer es el nivel de crueldad al que fueron sometidas tantas generaciones.”

Todo esto, con la “bendición” de quienes profesan representar a Dios y justificaron siempre con la Biblia la esclavitud, la supremacía blanca y más tarde la segregación en todas sus formas. 

Y ahí, casi como un grito liberador, nació CEPA: la Confraternidad de Entidades Pentecostales de las Américas. El hecho de que haya nacido en Montgomery, Alabama, lugar que fue testigo de tanto dolor, pero también fue un detonante de un gran movimiento, nos recordará siempre del trabajo profético y de justicia social al cual estamos tan acostumbrados los pentecostales clásicos. Nos recordará que nosotros también tenemos nuestros episodios oscuros de esclavitud y luchas de clases. Nos trajo a la memoria porqué a nuestra parte del continente se le llama América Morena. Quiera Dios que los líderes pentecostales de las Américas puedan encontrar en CEPA un foro para discernir lo que el Espíritu dice a las iglesias y al continente en los momentos buenos y malos, para celebrar nuestras victorias y consolarnos en momentos dolorosos y desafiantes.

Cuando pensaba que ya había visto el máximo grado de crueldad, llegamos entonces al National Memorial for Peace and Justice, un monumento dedicado a las víctimas de los linchamientos raciales en Estados Unidos en honor a los mas de 4.000 personas afroamericanas asesinadas por  violencia racial. Una vez mas me pregunté como es posible que esto haya sucedido? Las historias que allí se registran deben ser un grito de alerta para las nuevas generaciones, ya que como se ha dicho tantas veces, quien no conoce la historia está condenado a repetirla.

La visita a King Memorial Baptist Church tuvo un atractivo muy especial. Allí tuve el honor de entrevistar al Dr. Justo Gonzalez, quien nos contó algunas anécdotas de su interaccion con el Dr. Martin Luther King,Jr. cuando éste visitó Puerto Rico en 1962. Escuchar al Dr. Justo Gonzalez hablar de este encuentro hizo que nos sirviera como un puente entre nosotros hoy y el gran lider del movimiento cívico que impactó el mundo.

Luego fuimos a la casa pastoral donde vivió el Dr. King y su familia. Esta fue una experiencia mas íntima donde pudimos caminar sobre la historia de la familia King. 

Bryan Stevenson, escritor del libro Just Mercy (luego una excelente película) y fundador-director de la Equal Justice Initiative (EJI),  nos bendijo con el mejor sermón que he escuchado en mucho tiempo sobre Miqueas 6:8 “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno; y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Desde su propia cosmovisión y sirviendo en su llamado a la justicia social, nos desafió a luchar por la justicia. Nos explicó, como un experto abogado, la diferencia entre la ley y la justicia, y nos invitó a caminar con humildad ante Dios y las personas. El encuentro fue enriquecido con la presencia de varios líderes prominentes de la comunidad afroamericana. 

“¿Por qué es importante esta reflexión? Porque vivimos días muy oscuros. El peligro de retroceder y perder terreno en cosas que asumíamos superadas está muy presente.”

Hoy hay quienes intentan borrar y reescribir la historia. Por más dolorosa que sea la experiencia de revivir estos amargos y oscuros momentos, es imprescindible para el mundo que lo hagamos con reverencia, honrando a aquellas personas que nunca en vida fueron honradas, denunciando proféticamente lo sucedido y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que episodios como estos jamás se repitan.

Durante nuestro peregrinaje, los compañeros establecían paralelos entre el horror que sufrieron nuestros hermanos afrodescendientes en América y los atropellos que vivimos hoy los inmigrantes en las calles de las metrópolis norteamericanas. Vemos a diario en los noticieros como niños son secuestrados y alejados de sus padres, o secuestrados con sus padres. Ya son varios los muertos en las calles y en centros de detención. Algunos de ellos, ciudadanos de los Estados Unidos. Lo peor de todo es que más allá de quitarles sus vidas físicamente a plena luz del día, luego se asesina su carácter en los medios de comunicación, etiquetándoles con todo tipo de adjetivos denigrantes en una gran obsesión por deshumanizarles. Históricamente, esto se ha hecho de manera estratégica para crear una falsa narrativa que pueda justificar cualquier acto de barbarie. No debemos olvidar que éste ha sido siempre el modus operandi preferido de quienes han llevado a cabo los más grandes genocidios de la historia humana.

Y así, nos despedimos. Cada uno a su hogar. Algo dentro de mí me decía que esta despedida no será un final, sino un comienzo. Debo dar por gracia, lo que por gracia recibí. Me puse a pensar en todos los lideres que debo invitar a este lugar para que experimenten lo que yo viví. Que sean ellos que arriben a sus propias conclusiones. Que sean ellos mismos que experimenten sus propias conversiones.

About The Author

 

Obispo Benjamín Feliz, D.Min

El Obispo Benjamín Feliz sirve como presbítero general para México, Centroamérica y el Caribe de habla hispana en la Iglesia de Dios de la Profecía. Anteriormente sirvió como director mundial de finanzas, publicaciones y administración

en la oficina internacional. Durante casi diez años sirvió como supervisor en la región sureste hispana de los Estados Unidos.

El hermano Feliz recibió su ordenación al ministerio en 1993 y al obispado en el año 2000. Su experiencia ministerial previa incluye la dirección de ministerios nacionales en Chile y Nicaragua, ministerios de jóvenes locales y regionales en República Dominicana y Estados Unidos, y pastorado de tres Iglesias en los Estados Unidos.

Además de su ministerio en la Iglesia de Dios de la Profecía, el Obispo Benjamín Feliz sirvió en la Fraternidad de Concilios de Avivamiento como vicepresidente por cuatro años, entidad que luego presidió por tres años. En el área docente, ha servido como profesor adjunto en Gordon Conwell Theological Seminary, Western Theological Seminary, y Fuller Theological Seminary, enseñando cursos de administración y liderazgo. El hermano Feliz posee licenciaturas en administración de empresas y teología, maestrías en administración de empresas (MBA) y en ministerio (arte y religión), y un doctorado en ministerio.

Nacido en Santo Domingo, Republica Dominicana, ha viajado y vivido en varios países predicando y enseñando la Palabra de Dios, plantando nuevas Iglesias y desarrollando lideres. Reside en Cleveland, TN con su esposa Damaris y sus hijos Benjamín, Jr. y Leanna, su yerno Tony , su nieto Isaiah y su nieta Brianna. El hermano Benjamín disfruta de la lectura de buenos libros, el futbol (soccer) y el tenis.

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